1640 días han pasado y aún me parece que fue ayer. No sé si cuatro años es poco o es mucho tiempo… quizá sólo depende de con qué prisma vea las cosas, porque, como usted solía repetir: nada es absoluto en esta vida. Y, todo lo vemos según nuestra verdad.
Pues la mía, hoy, es ésta. Estuve llorando, una vez más, su ausencia. Y mientras escribo no puedo evitar que las lágrimas –como si fueran chiquillas traviesas- corran incansables por mis mejillas. Y es que, daría lo que fuera por estrechar una vez más su mano, escuchar su sonora carcajada, verme reflejada en su cálida mirada.
Pero deseo que, en esta ocasión, mi verdad vaya más allá de cualquier tristeza. Quiero que mi alma se engalane de gozo porque lo tuve a usted en mi vida, porque me brindó a manos llenas sus mejores años, porque me enseñó lo que sabía, porque le amé y fui por usted amada.
Dejo la escritura y cierro los ojos por un instante… miles de momentos se agolpan en mi mente. Mi breve recorrido cronológico dentro del baúl mental de los recuerdos me remonta a mis tres añitos, cuando tendida boca abajo, solía repasar las letras en el libro ‘Coquito’, con el que me enseñó a leer.
“Mire, ahora soy más alta que usted”, le decía, mientras me chineaba para que yo sobrepasara su cabeza y tratara –siempre en vano- de tocar el cielo raso. Una sonrisa de oreja a oreja se dibujaba en mi tierno rostro, mientras sus ojos desprendían chispazos de alegría. ¿Cuántos tenía yo? No más de cinco años.
Fui creciendo… pero eso no impedía que jocosamente, cada día, me hiciera cosquillas con su bigote, o me dejara tocar su barba antes de rasurar porque me gustaba que ‘raspara’ mis deditos.
Y, ahora que lo pienso, no sé cómo se las ingenió para sustituir los juegos por interesantes charlas sobre política, literatura o mitología. Mientras mis hermanos y yo nos sentábamos alrededor de aquella cama que me parecía inmensa…
Anécdotas por montones, datos curiosos, capitales del mundo, chistes, adivinanzas, canciones. Clases sabatinas –y obligatorias- de gramática para mis hermanas mayores, clases de álgebra para ‘Felito’, recomendaciones de lecturas (como El Diario de Ana Frak y El Principito). Historia de Nicaragua, genealogías reales (me pregunto ¿qué lo motivó a estudiar los árboles genealógicos de reyes y reinas?), historia universal, cambios en el mapamundi…
¿Sabe? Ricardo y yo todavía nos reímos al recordar cuando usted no quería entrar a la sala para evitar que yo se lo presentara. También platicamos de cuando, al declararnos marido y mujer, se le quebró la voz.
A veces comentaba con mi mama que, ya ve, al principio no quería conocer a Ricardo, y cuando estuvo hospitalizado más bien preguntaba por él para que lo ayudara en lo que necesitaba…. ¡ajá, verdad, terminó domesticándolo ese jodido negro! Jajaja.
Dentro de un mes, Mosi saldrá de primaria. Anoche dijo: “Me gustaría que estuviera vivo mi papa Alfonso, para invitarlo a mi promoción y para que conociera a Alfonsito también”.
Pero no me preocupo, pues sé que usted conoce a Alfonso Roberto, aunque el niño nació dos años después de que usted partiera. Y también sé que por nada del mundo se perdería la graduación del 'tierno de su tierna'… Sé sin ninguna duda que donde usted está puede vernos, acompañarnos, sentirnos. Al igual que yo lo siento aquí conmigo, porque lo llevo no sólo en mi mente, sino también en mi corazón.
Carta abierta, dirigida a mi padre (*23 agosto, 1936 / +1° octubre, 2004).
*Escrito el 1 de octubre, actualizado el 2 de octubre.
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Datos personales
- La Nitos
- Managua, Nicaragua
- Como todos en este mundo, tengo virtudes y defectos. Pero creo que lo más importante para mí, es saber ser amiga, de las que se quitan la camisa para dársela al que la necesita. Fiel a más no poder, sincera, y muy reservada. Amo la buena ortografía y me cuido de tenerla; periodista de profesión y de corazón, madre por decisión. Pero, ¿quién mejor que mis amigos para describirme? Así que esa tarea se la dejo a ellos.
En verdad un sentimiento es algo que en ocasiones no sabemos controlar, es algo invisible pero lo palpan nuestros corazones...
ResponderEliminarEl Padre y la Madre por lo que nos enseñaron, sean buenas o excelentes perspectivas, ellos puedieron ver nuestra vida antes que nosotros la vivieramos, por tal razon siempre se preocuparon por enseñarnos antes de que realzaramos cualquier cosa...
Gracias por su relato, al compartirlo...
Un Abrazo, Ronald Esquerra
Barinas, Venezuela
Mientras recreaba cada momento de tus viviencias, a la vez recordaba algunas mías y de mi padre. Sentí hasta en mis huesos que quizá no sean las mismas experiencias, pero ciertamente tienen el mismo valor en mi vida y me llenan de esperanza, de consuelo, de alegría, de ilusión, al saber que él está en mi mente y en mi corazón. Es la segunda oportunidad que em has brinddo de acercarme a mi padre.
ResponderEliminarGracias por tus hermosas experiencias de siempre. =)