
Siendo casi una niña, leí este poema en el libro escrito por Aturo Cuyas, "Hace falta un muchacho". Desde entonces me acompaña, aunque no estoy segura de si es de autor desconocido... (al menos yo no sé quién lo escribió).
Si un pajarillo caído,
con amor puse en su nido;
si un acto o palabra mía
llevó a un triste la alegría;
si una lágrima he enjugado;
si una pena he consolado
si al pobre que auxillio implora
tendí alguna vez la mano;
si al morir, alguien me llora,
¡yo no habré vivido en vano!

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